¿Qué busca?
Mostrar datos obejtivos extraídos de estadísticas para acompañar las metas del objetivo así como respaldarlas.
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Noruega (0.953), Suiza (0.944), Australia(0.939), Irlanda (0.938) y Alemania (0.936).
¿Los cinco peores?
Niger (0.354), la República Centroafricana (0.367), Sudán del Sur (0.388), Chad (0.404) y Burundí
(0.417).
El continente con mayor proporción de países menos desarrollados es África, seguido de Asia, Oceanía
e
incluso América.
En cambio, Europa es el único continente que no cuenta con un país poco desarrollado.

Millones de niños y niñas más corren el riesgo de tener que hacer trabajo infantil
por la crisis de la
COVID-19, lo que provocaría un aumento de este fenómeno por primera vez tras 20 años de avances: 94
millones
de niños menos desde 2000.
Por otro lado 9 de cada 10 niños víctimas de trabajo infantil viven en África subsahariana y Asia.
Además,
en los países en conflicto, hay un 77% más de incidencia del trabajo infantil.
El sector de la agricultura, donde se enmarca el 70’9% de esta infancia, la industria, con un 11’9%, y el sector servicios, con un 17’2%, son los más proclives a explotar a la infancia, a menudo desprotegida por la invisibilidad de hallarse entre cuatro paredes o en una familia que trata de ocultarles.
Actualmente hay entre 250.000 y 300.000 niños luchando en el mundo. Su reclutamiento comienza a la edad de 10 años y son utilizados como máquinas de guerra que ejecutan incluso a sus padres y amigos. En cuanto a la presencia de niñas vinculadas a grupos y fuerzas armadas, esta cifra es cuatro veces mayor, con 677 más casos verificados en 2017 que en 2012.